Importancia de la contaminación sónica y sus efectos sobre la salud

La contaminación sónica, también denominada contaminación acústica sonora, es el exceso de ruido y chillido que llega a ser molesto y termina por perjudicar el entorno habitual del ser humano. La contaminación se produce por niveles excesivamente altos de decibelios que son producidos por el conjunto de acciones de una urbe: el tráfico, las edificaciones, las fiestas, las publicidades y la algarabía general de las personas. A continuación veremos la importancia de la contaminación sónica y cómo nos afecta en la vida diaria.

¿Qué es el ruido nocivo?

El sonido es un fenómeno físico dado por las vibraciones hechas por cuerpos inmateriales que emiten ondas por el aire que se desplaza hasta llegar al oído y estimularlo. El sonido se mide en decibelios, dependiendo del nivel de ellos es que el ruido puede mantenerse en un estado habitual o puede convertirse en ruido nocivo para la salud.

El ruido es parte del ambiente, por ende, es parte inevitable de la constitución del lugar que el hombre habita. Todo objeto puede llegar a producir un ruido a través del movimiento del viento u otros fenómenos, el ambiente en que se encuentra el hombre estará conformado de una gran cantidad de ruidos. La gran diferencia entre el hombre de ciudad y el de campo, es que sus ambientes están compuestos por ruidos de otra naturaleza. El hombre de ciudad está expuesto a más ruido, el cual alcanza decibelios muy elevados y lo cual provoca diferentes reacciones en su organismo.

efectos de la contaminacion sonica sobre la salud

Se han buscado diferentes soluciones para este tipo de problemas. Existen vidrios y muros aislantes, como también artículos silenciadores que se insertan en el oído para evitar la percepción del ruido como tapones y cascos de protección. Otras personas han aplicado en sus hogares técnicas novedosas que se usan en los estudios de grabación para mejorar su experiencia doméstica del sonido a través de la insonorización y el acondicionamiento acústico de ambientes. Por un lado, se busca reducir el ruido aislando el lugar del exterior y por otro se busca mejorar el ambiente interior para una comunicación óptima.

Es normal que las personas comiencen a buscar soluciones a este tipo de problemas, pues, de la misma forma que las aguas residuales dejan secuelas en la flora y fauna, el ruido deja consecuencias en la sensibilidad humana, pues aunque se intente ignorar automáticamente el ruido para funcionar en la vida diaria, se debe considerar que el ruido son ondas sonoras que viajan por el aire y repercuten en el organismo. La mejor forma de explicar este punto, es tomando como ejemplo los bajos de la música más pesada; sus vibraciones también se sentirán en el abdomen y en los pulmones, ya no solamente en el tímpano. Razón por la cual, la tranquilidad de los ancianos se ver perturbada por este tipo de música, pues, consideran que se trata de basura auditiva que afecta incluso a la pasividad de su cuerpo y por su puesto, a su descanso.

Niveles de ruido ambiental y enfermedades causadas por la contaminación sónica

Se observan varios niveles perjudiciales del ruido que impactan directamente con el cuerpo humano. Hemos dividido esta categoría en tres y expondremos brevemente las reacciones que tiene el cuerpo.

importancia de la contaminación sónica

El oído humano puede llegar a escuchar 140 decibelios, que es considerado como un umbral del dolor, un poco más fuerte que el despegue de un avión. Este rango es igualmente tolerable para una persona que no toma aviones todos los días, pero ¿si hablamos de alguien que trabaja expuesta constantemente a este tipo de ruidos? Ese es el problema, la constancia en que uno escucha el ruido y está inmerso en ese determinado ambiente acústico.

Una conversación normal alcanza los 40 decibelios, pero si una persona se expone sin detenerse a este nivel de ruido, el cuerpo no logra descansar y su sueño se perturba. Ahora, si pensamos en las viviendas pequeñas que deben compartir espacios con vecinos ruidosos o estar expuestos a fiestas de otras personas, se verán afectados por lo que se consideran los síntomas más leves que son la falta de sueño, el cansancio general y la carencia de proactividad.

En cambio, si una persona se expone a 55 decibelios ininterrumpidamente, lo que corresponde a una fiesta o al ruido emitido por la aglomeración de gente, ya alcanza consecuencias más graves que afectan al sistema inmunitario y hormonal. Y a partir de estas molestias, se ve afectado también el sistema nervioso, provocando un alza en la presión arterial y hasta el aumento de la glucosa y el colesterol. Este tipo de cambios pueden ser percibidos con más claridad.

Finalmente, si la persona está permanentemente en un ambiente ruidoso en que se oscila entre los 65 y los 85 decibelios, las consecuencias pueden llegar a ser desastrosas. Esto corresponde al sonido de una aspiradora, el chillido de los trenes, el tráfico, el impacto de la perforadora eléctrica o un concierto. Lo más interesante, es que este pequeño elenco se trata de actividad comunes y corrientes a las que todas las personas nos exponemos en las ciudades. Por ello, no es una sorpresa saber que el cuerpo reacciona con la aceleración de la respiración y el pulso, aumento de adrenalina, gastritis producidos por movimientos involuntarios que hace el aparato digestivo, deficiencias neuromusculares, fatiga, dolor de cabeza y hasta alteraciones irregulares de la menstruación y disminución de la secreción gástrica. Es decir, los males más comunes que pueden darse en una comunidad urbana. Ya sabes, si sientes este tipo de molestias regularmente, cuestiónate sobre tu ambiente acústico.

consecuencias de la contaminación sónica

Otras consecuencias de la contaminación sónica

Con todo, todas estas consecuencias se pueden ver reflejadas en otros aspectos psicológicos y sociales, como el estrés, el insomnio, la irritabilidad, la depresión y la falta de concentración, lo que provoca una deficiencia en el trabajo y en el estudio.

Todas estas consecuencias tienen que ver con las reacciones generales del cuerpo. Pero el más perjudicado es sin duda el oído, que sigue el camino de la pérdida de la audición. Comienza con un trauma auditivo, que es una leve afección del órgano interno, pasa luego por una elevación del umbral auditivo, lo que lo lleva a subir el volumen de los aparatos o pedir que alcen la voz para escuchar porque no se logra apreciar los diferentes matices del sonido. Y el camino ya llega a su fin con la pérdida de la audición, dado por el grave deterioro de su percepción auditiva.

La contaminación sónica afecta física y mentalmente a las personas en su plenitud y afecta el curso general del funcionamiento del organismo hasta producir lamentables consecuencias en aspectos sociales.