¿Qué es la contaminación auditiva?

contaminación auditiva

El hombre que vive en las urbes está continuamente inmerso en un ambiente ruidoso, que parece no ser nocivo para su salud. Sin embargo, en la actualidad un tema urgente es saber cómo afecta la contaminación auditiva a la salud de las personas. A continuación, veremos qué es la contaminación auditiva, sus causas, sus consecuencias y algunas maneras de prevenir la contaminación acústica.

Concepto de la contaminación auditiva

La contaminación acústica o auditiva es el exceso de ruido ambiental, el cual termina por ser molesto y perjudica la salud del ser humano, así como del resto de los animales que viven en las periferias de las ciudades. Es conocida también como contaminación sonora o sónica y es uno de los mayores problemas a los que se expone el hombre en las ciudades.

A modo de aclaración, cuando se usa el término ‘contaminación del sonido’, no se refiere a la contaminación del aire por el cual el sonido viaja de un lugar a otro. Los daños se originan por el exceso de decibelios que afectan a los cuerpos orgánicos a través de su exposición a intensas vibraciones.

En la actualidad, las industrias son identificadas como las causas de múltiples problemas medio ambientales. Y respecto a la contaminación industrial, también podemos incluir aquí la contaminación auditiva. Las ciudades que tienen estas industrias tienden a causar exceso de ruidos nocivos y, aunque existen diferentes clasificaciones para saber cuáles son las ciudades más ruidosas, la contaminación auditiva a nivel mundial es una preocupación global.

Características de la Contaminación Auditiva

La contaminación se produce por niveles excesivamente altos de decibelios que son producidos por el conjunto de actividades que normalmente se encuentran en la dinámica de la ciudad y en el funcionamiento de las industrias.

Si bien, este tipo de contaminación no deja residuos inmediatos, sí deja graves consecuencias a las personas, desde un punto de vista físico y psicológico. Es la principal fuente del estrés, dolor de cabeza y de los malestares generales del cuerpo humano.

La contaminación acústica posee características negativas de acuerdo al nivel excesivo de ruido que puede ser percibido por el sentido auditivo, pero también por las vibraciones que “golpean” a los organismos vivos. Aunque en algunos casos son imperceptibles, son también causantes de efectos y daños negativos. La contaminación, en ese sentido, es dual; afecta a la audición y al resto del organismo.

Tipos de Contaminación Acústica

Es complejo realizar una clasificación estricta de las diferentes clases de contaminación auditiva. Sin embargo, a menudo se dividen en los siguientes grupos:

1.- Por su origen: se refiere al punto de inicio de donde surge el ruido molesto.
Tráfico: conjunto de medios de transportes en una ciudad.
Industrial: grupo de fábricas y empresas.
Urbano: conjunto de actividades dinámicas de un barrio o sector.

2.- Por su intensidad y su grado de nocividad: se refiere a los diferentes grados de volumen de la contaminación.
Baja: 40-55 Decibelios
Media: 55-85 Decibelios
Alta: por encima de los 85 Decibelios

escala de decibelios contaminacion acustica

3.- Por su ubicación geográfica: se refiere a la localización de la fuente de ruido a nivel global.
Países más urbanizados y turísticos: se caracterizan por la constante presencia de eventos masivos.
Países urbanizados con turismo moderado: donde el ruido es generado a partir del tráfico, los lugares en construcción y las casas.
Poblaciones no metropolitanas: engloba el conjunto de ruidos originados en ciudades menos habitadas.
Pueblos poco habitados y lugares no habitados: zonas con ausencia de ruido o un grado saludable de ruido.

Ejemplos de Contaminación Auditiva

Algunos ejemplos que expondremos aquí, están basados en función al grupo del origen del ruido, mencionado en el apartado anterior.

Tráfico:
Como es evidente, cada tipo de vehículo incluyendo automóviles, motos, autobuses, aviones y barcos, van a producir un sonido fuerte cuando están en funcionamiento. Los sonidos se producen por el desplazamiento producido por el roce de las llantas con el asfalto, pero sobre todo por el funcionamiento del motor.

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Otros vehículos más grandes como los metros y los trenes, a pesar de estar más distanciados del hombre, provocan ruidos fuertes durante su desplazamiento y frenado.

Los barcos pueden producir una contaminación acústica capaz de afectar a los seres vivos marinos. Concretamente se ven afectadas las ballenas, los delfines, las nutrias, los lobos marinos, etc. Los efectos negativos de la contaminación acústica causada por las embarcaciones son muy parecidos a los que sufre el ser humano en la ciudad. En este caso puede provocar un cambio de comportamiento, interrupción en la comunicación animal y cambios en el ecosistema marino.

Industria:
Los ruidos molestos causados por la industria se originan durante la fabricación de determinados productos. Las industrias generan diferentes tipos de contaminación auditiva, según la naturaleza de la misma y los procesos que se utilicen. Si se usan grandes maquinarias, los motores de las máquinas producen sonidos muy fuertes donde suele ser necesaria la utilización de protección auditiva. El ruido es distinto en industrias donde los obreros trabajan usando herramientas manuales, es normal escuchar ruidos de otras actividades, cuando martillan, taladran, transportan materiales, etc. Es necesario aclarar que los sonidos nocivos dependen totalmente de cada industria.

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En determinadas industrias donde se requiere el uso de multitud de motores en conjunto, pueden provocar grandes molestias y ser dañinos para la salud si no se usa la protección adecuada. Si consideramos actividades industriales que requieren de combustión, de herramientas eléctricas o neumáticas, de sistemas ventilación, etc; el uso de todas estas herramientas produce una vibración desmedida.

Ruido doméstico:
Este tipo de contaminación se genera principalmente por el uso de electrodomésticos. Con el tiempo se han hecho cada vez más populares los televisores, los ordenadores, los teléfonos móviles y otros equipos de uso personal. En una casa, parece que nunca faltan las aspiradoras, licuadoras, aires acondicionados y otro tipo de dispositivos y aparatos electrónicos para el cuidado del hogar. Además, puntualmente las casas particulares pueden generar ruidos a nivel local al realizar eventos festivos.

Causas de la Contaminación Auditiva

Las causas de la contaminación acústica se suelen asociar a determinadas actividades humanas, aunque algunos expertos proponen otras causas naturales tales como fuertes tormentas, lluvias, relámpagos, etc.

Las causas de la contaminación acústica se suelen asociar a determinadas actividades humanas, aunque algunos expertos proponen otras causas naturales tales como fuertes tormentas, lluvias, relámpagos, etc. Esto se debe a que estudian el origen del ruido a partir de los fenómenos que lo generan, sin embargo, es complejo hablar de una contaminación propiamente dicha en este caso. Las causas naturales de ruido excesivo se escapan de la capacidad humana para controlarlo y reducirlo. Los únicos métodos que se pueden aplicar en este caso, serían el aislamiento de la población y la utilización de nuevos materiales para construir muros y estructuras.

Los agentes contaminantes más significativos se corresponden con los tipos y ejemplos ya explicados. Las principales fuentes contaminantes procedentes de los ruidos acústicos se encuentran en los centros urbanos más poblados y con mayor equipamiento industrial. No se puede señalar una sola causa, porque el ruido nocivo se da por un conjunto de factores que definen la contaminación acústica.

La principal causa de la contaminación auditiva es la aglomeración urbana que suma el sonido de todas las actividades industriales. La acumulación de todo el conjunto de ruidos molestos que se generan en una ciudad es considerada la real causa de la contaminación. Dicha aglomeración puede darse por negligencia en la realización de un plan de urbanización, cuando las estructuras habitables se unen con zonas industriales, el tráfico de las carreteras, etc. Una buena distribución de la urbanización puede evitar que las personas sufran de este tipo de contaminación, por ende, el espacio es lo que debe ser cuidado y bien distribuido para la localización saludable de las urbes, incluyendo espacios verdes en la planificación.

Si los espacios son reducidos y se unen las distintas fuentes de ruido nocivo, el daño es sufrido a nivel individual, por las personas que viven en la zona, y a nivel general, porque cada fuente de ruido se suma. La acumulación de ruido, según esta lógica, lleva a las personas a aumentar el sonido de sus aparatos domésticos, como el televisor, la radio o el ordenador. En consecuencia, se siguen sumando ruidos y se produce una mayor exposición a este tipo de contaminación.

Consecuencias de la Contaminación Auditiva

Las consecuencias de la contaminación auditiva incluyen un sinnúmero de enfermedades, las cuales también afectan a los animales salvajes que habitan el entorno. Estos efectos se corresponden a la categoría de intensidad del ruido, tienen efectos directos e indirectos y sus efectos dependen del tiempo de exposición al ruido nocivo.

En el caso de que la persona esté expuesta al ruido a lo largo del tiempo, las consecuencias pueden manifestarse posteriormente. Los efectos no se notan inmediatamente, porque la contaminación no sólo produce una perturbación del oído por vibración, sino que comienza a afectar al organismo al recibir diferentes estímulos que producen estrés, depresión y otras consecuencias que se agravan con el tiempo.

Una conversación normal alcanza los 40 decibelios, que no es dañino. La contaminación se identifica cuando uno se expone a este ruido mientras duerme, descansa o trabaja. Si está en este ambiente por mucho tiempo, los síntomas serán la falta de sueño y el cansancio general.

Normalmente, la aglomeración de las viviendas en espacios muy reducidos permite que la producción de este ruido sea inevitable. El problema radica cuando las personas deben escuchar los ruidos de otros vecinos o de los trabajadores que están fuera de la casa, mientras su organismo necesita descansar. El ruido, aunque bajo, interrumpe el curso natural del cuerpo y es eso lo que produce el primer paso a la fatiga general.

La aglomeración de las viviendas y la mala distribución urbanística hacen que vivamos en ciudades donde nos exponemos a ruidos que no se tienen en cuenta pero que afectan a nuestra salud. Por ejemplo, las fiestas ruidosas alcanzan un nivel de 55 decibelios. Si una persona está expuesta ininterrumpidamente a este nivel, el sistema inmunitario y hormonal se ven afectados. Consecuentemente, el sistema nervioso se debilita y puede provocar una subida de la presión arterial. Las consecuencias directas que esto genera son evidentes: cansancio general y fatiga. Pero las consecuencias que vienen posteriormente son todavía más graves, hasta el punto de desordenar nuestro organismo. Muchas veces incluso se ha asociado a la obesidad, ya que debido a los desordenes producidos en el cuerpo, éste deja de funcionar con normalidad.

Luego, si la exposición del sonido alcanza los 65 a los 85 decibelios, las consecuencias pueden llegar a ser lamentables. Estos niveles de ruido corresponden al sonido de los electrodomésticos, de los trenes o del tráfico. Sus efectos provocan una aceleración de la respiración y el pulso, aumento de adrenalina, extendiendo el estado de alerta del cuerpo. Ello puede provocar estrés, mareos, descontrol muscular y en el caso de juntarse con problemas al corazón, puede provocar la muerte.

El ruido excesivamente alto puede provocar otras condiciones como la gastritis, producida por movimientos involuntarios del aparato digestivo, ya que las vibraciones impulsan los tejidos. Si el sonido es aún más fuerte, estamos ante una situación muy peligrosa que puede provocar deficiencias neuromusculares, fatiga, dolor de cabeza y hasta alteraciones irregulares del ciclo menstrual y una disminución de secreción gástrica.

El ruido nocivo puede traer consecuencias fatales para las personas sensibles. Al impulsar el estrés, la adrenalina y la depresión, se genera un malestar general del cuerpo que lleva a aumentar la tasa de muertes producidas por ataques al corazón y debido al suicidio. Si bien, las causas de muertes aquí mencionadas siempre se asocian al ritmo de vida, en un hábito cotidiano en el que se está inmerso y expuesto constantemente a ruidos nocivos, que por ende, son un condicionante de un estilo de vida perjudicial. Si una persona se expone a estos niveles de decibelios durante toda su vida, sufrirá inevitablemente de sordera a una edad no tan avanzada.

Por otro lado, existen estudios científicos que demuestran el aumento de partos prematuros con el aumento de decibelios en la ciudad de Madrid. A partir de esto, se cree que el exceso de ruido puede provocar también la muerte fetal en muchos casos debido a las vibraciones externas.

Además, los animales también sufren las consecuencias de la contaminación y el desarrollo industrial de diferentes formas. El ruido puede provocar un impacto negativo en la composición de determinados ecosistemas. Debido al desplazamiento de algunos animales de sus zonas naturales, hay plantas que no poseen los medios para reproducirse, porque requieren de un animal que pueda esparcir sus semillas u otros organismos que realicen la polinización. De esta forma, el ruido que espanta a una determinada especie provoca un efecto en cadena que lleva a cambiar toda una zona geográfica y que conlleva a la pérdida del equilibrio del ecosistema.

Los principales animales afectados son las aves que sufren diferentes cambios químicos que perjudican su integridad. En algunos casos, algunas aves se ven obligadas a cambiar la tonalidad del canto, como el “Parus major” o carbonero común, para lograr un mejor apareamiento, pues los ruidos urbanos no le permiten desarrollar su canto natural. Esto provoca una baja en la reproducción y un cambio en los comportamientos generales de la especie.

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Una situación muy parecida sufren las ranas, según un estudio de la Universidad de Melbourne. Aquí se demuestra que algunas especies de ranas se deben desplazar de los lugares que antiguamente habitaban y aún así deben cambiar los tonos de su croar. A simple vista, puede parecer un tema sin importancia, pero se debe considerar que muchas especies se aparean a partir de los sonidos que emiten para la conquista. En estos casos, el cambio del croar ha provocado la disminución del apareamiento de las ranas, condición que puede llevar a la extinción de algunas especies.

Por último, la Universidad de Colorado ha realizado un estudio que demuestra que en el caso de disminuir la dispersión de las semillas de determinadas especies de plantas, también perjudica a los roedores que se alimentan de esas semillas. El ruido, entonces, afecta a las aves, a los anfibios, a los roedores y termina por disminuir las zonas vegetales.

Los animales urbanos, como las mascotas, y las aves que viven en la ciudad, como palomas, golondrinas, vencejos, cornejas, loros, etc; están expuestos a sufrir estrés que provoca comportamientos inusuales en dichas especies, un debilitamiento general y una mayor exposición a sufrir de enfermedades. Cuando los animales urbanos sufren de enfermedades e infecciones, en algunos casos pueden contagiar al hombre y e pone en peligro la salubridad civil. El problema del ruido termina por unirse y contribuir a otro tipo de epidemias y contaminaciones.

¿Cómo se controla la Contaminación Acústica?

Es complejo explicar cómo se mide la contaminación auditiva, pues no solamente se debe considerar la intensidad del ruido, también el origen del mismo y su localización. Aquí se observan algunas estrategias urbanísticas útiles para medirlo y controlarlo.

Una de las tantas estrategias que se usan para controlar el exceso de ruido es la creación de un mapa de las zonas más contaminantes. Es un proceso que empieza por identificar los lugares más ruidosos para crear un plan urbanístico para controlarlo. Se mide la cantidad de ruido que generan los lugares identificados y para ello se puede hacer uso del sonómetro. Los resultados ayudarán a profundizar los estudios y la planificación. Por eso el medidor de ruido es necesario, ya que será el instrumento que nos ayudará a calcular la aplicación de las estrategias.

Es recomendable dejar el registro del nivel de ruido a un experto en la materia, para que los datos del estudio puedan ser introducidos en la planificación general. Los ruidos deben medirse de acuerdo a la normativa local y nacional, y tener actualizadas las bases teóricas para su correcta medición, así como para proponer nuevos proyectos que mejoren su control. La parte legal siempre tiene que estar acorde a los estudios con un medidor de sonido, solo así se puede tener nociones de los decibelios permitidos en determinadas zonas de la ciudad.

Posteriormente, se tiene que realizar un plan de prevención de ruido. Consiste básicamente en la continuación sistemática de la urbanización, cuidando los datos estudiados. Se busca construir nuevas casas y espacios comerciales e industriales, si es necesario, con una mejor ubicación. Es importante dejar las viviendas en lugares tranquilos, al igual que los hospitales, ya que serán los puntos estratégicos para las personas sensibles y aquellos que requieran descanso. Los puntos deben estar rodeados de un ambiente natural pacífico o, en su defecto, en zonas donde no tengan contacto directo con las fuentes más potentes del ruido nocivo; las industrias y las carreteras.

En la urbanización, los expertos deben clasificar las distintas zonas, las cuales pueden ser residenciales, industriales, recreativas, comerciales, sanitarias y naturales, entre otras. Así, se puede tener una mejor concepción de sus fines. Con un medidor de decibeles o sonómetro podemos saber si las zonas son aptas para habitar. Esta clasificación permitirá la realización de una planificación óptima, ya que los arquitectos y los urbanistas deben trabajar en base a la función que tendrá cada zona para un impacto positivo de la ciudad, evitando cometer el error de la aglomeración.

Con estos planes organizados podemos comenzar el otro proceso: la prevención.

Soluciones a la Contaminación Auditiva

Las soluciones se concentran en la prevención y en la corrección. Consideramos que el problema debe atacarse tanto teórica como prácticamente, por eso es necesario crear textos académicos y revistas que enseñen cómo prevenir la contaminación acústica en general, pero también las formas de prevención que deben ser aplicadas.

De todas formas, se debe buscar revertir la contaminación generada, ya que muchas veces no se puede prevenir; nuestro objetivo es reducir el impacto sonoro. Se debe comenzar por los oficios que requieren maquinarias ruidosas, como el trabajo de los obreros en la calle. Se pueden aplicar planes para evitar el sonido más alto, poner limitaciones normativas, horarios ideales que puedan provocar el menor impacto nocivo.

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Además, es recomendable sustituir la materia prima de las industrias. En caso de lugares donde es inevitable generar ruido, se puede optar por materiales aislantes en los muros y paredes, en los pavimentos y en los vidrios. Actualmente, existen personas especializadas en el desarrollo y manufactura de este tipo de productos. Si bien, el valor de una obra puede encarecerse por el uso de estos recursos, por otro lado mejoraría el bienestar de los ciudadanos reduciendo los ruidos de las ciudades.

A nivel individual, es recomendable usar silenciadores, que tienen forma de auriculares grandes que aíslan el sonido externo o en su defecto auriculares pequeños de los que se introducen en la cavidad auditiva. Estos productos se pueden conseguir en tiendas de construcción, ya que se recomiendan principalmente a los obreros. Otros consejos útiles para reducir el impacto de los ambientes ruidosos incluyen: cambiar la fuente del ruido molesto, aislarse uno mismo o aislar la fuente, aparato u objeto que produce el ruido.

A nivel político, se podrían introducir normativas que limiten la cantidad de vehículos en las ciudades y/o promocionar el uso de otros medios de transporte como la bicicleta e implementar la habilitación de carriles bici. Esta tarea también se incluiría en el plan de urbanización, donde habría que construir vías alternativas para el paso de los automóviles más ruidosos.

Otros expertos recomiendan cambiar totalmente los medios de transportes y usar bicicletas u otros medios que ayudan a desplazarse sin demasiado gasto energético. El objetivo general sería evitar el contacto directo de la persona con el agente contaminante y que las zonas más ruidosas estén retiradas de ecosistemas importantes que puedan verse afectados negativamente.

Por último, se pueden obligar legalmente a las empresas a mantener un umbral de ruido que no alcance niveles nocivos a nivel local. Actualmente la ley defiende a los vecinos que consideran que están siendo perturbados por ruidos molestos, por ende, el deseo de la legalización no es imposible.